• 17/04/2024 15:17

Lo que no se escucha en una canción refiere a los recuerdos, sucesos y personas que le dan sentido a las melodías. Hay lugares y sensaciones a las que solo podes llegar escuchando música. Mayormente las canciones que te conmueven forman parten de la banda sonora de tu vida. Somos un poco lo que escuchamos, porque escuchamos lo que somos. Y si bien la idea no es escribir sobre música, buscaremos en la música historias para contar.

Por: Deja de Gritar

Muchas veces pensamos que no podíamos escapar de donde estábamos. Nos sentíamos encerrados en jaulas que siempre estuvieron abiertas. Veíamos ventanas, candados y muros altos que no dejan entrar el sol.

Los laberintos de la risa, los estrenos, las etiquetas personalizadas y la memoria sigilosa generan cuadrados que se vuelven laberintos. Fueron muchos años convencido de que era feliz.

Hasta que llegó un día donde la oscuridad alcanzó su punto más negro, un instante donde ya no se podía ver nada, me desconocía frente al espejo. Era una caricatura que iba desapareciendo como Martin y sus hermanos en Volver al Futuro.

Un día despertás y las flores del jardín son un collage que te sacude las ideas, descubrís que tus creencias son una teoría mediocre que creaste para no ver ni escuchar tus errores. La luna se ve más grande, el sol tiene melodía y la lucidez te hace reír de una forma distinta.

Las personas solemos llenarnos de obligaciones, objetivos banales y preocupaciones para no ver lo que el alma grita, para callar las voces de la noche, para no ver que a veces miramos desde la ambición.

Empezamos a necesitar cada vez más premios que minimicen las derrotas internas, los dolores de la vida y los amores perdidos. una huida interminable.

La comodidad de la incomodidad puede volverse la versión oficial de tu vida. Si no nos interpelamos cada tanto podríamos estar en peligro y si no le damos visibilidad a nuestras victorias el camino se hace más lento.

Nadie despierta sumergido en un cambio, el esfuerzo es la contraseña para casi todo. Casi siempre es cuesta arriba y poco cómodo.

Deberíamos aprender a ser payasos sin público, creernos los recitales que damos en la ducha y aceptar que no se puede controlar todo. Ser el murmullo de una ciudad desconocida puede ser un viaje maravilloso.