• 22/05/2024 23:08

Lo Que No Se Escucha: ¨Mariposa Tecknicolor¨, Fito Páez

Lo que no se escucha en una canción refiere a los recuerdos, sucesos y personas que le dan sentido a las melodías. Hay lugares y sensaciones a las que solo podes llegar escuchando música. Mayormente las canciones que te conmueven forman parten de la banda sonora de tu vida. Somos un poco lo que escuchamos, porque escuchamos lo que somos. Y si bien la idea no es escribir sobre música, buscaremos en la música historias para contar.

Por: Deja de Gritar

En 1994 el videoclip estaba en su mejor momento y  los canales de dibujos animados no se querían quedar afuera del video musical en la publicidad. The Big Channel alternaba entre ¨Traición a la mexicana¨ de Zimbabwe, ¨Tratar de estar mejor¨ de Diego Torres, ¨Cachita¨ de Montaner y ¨Mariposa Tecknicolor¨.

No sabia quien era Fito Paez, desconocía el rock nacional, miraba dibujitos en la cama hasta las once de la mañana, tenía ocho años y mi inocencia estaba tan nuevita que todavía creía que a Diego lo habían sacado del mundial solo por la efedrina.

El Fito colorido con su piano de cola y su perfonpaez  revolvían mi melancolía generando una sonrisa que comenzaba en el tema y duraba hasta que llegar a la escuela doce y cuarenta y cinco. El rodete, los pianos, su cara de chino intelectual (así lo veía en ese momento), los girasoles y el disco de Marilyn Monroe formaban un universo del cual no era consciente pero que me llevaba a ciertas sensaciones que no encontraba cuando escuchaba Montaner o Diego Torres.

La simpleza de mi casa, las milanesas con fideos que podían repetirse toda una semana y  esa sensación placentera de querer ser grandes pero saber que falta mucho para los veinte existen por un ratito cada vez que suena la canción.  Mariposa tecknicolor me recorría el cuerpo, me acariciaba sutilmente el alma y todo sin entender nada de lo que estaba diciendo.

Décadas más tarde me encontré y me perdí muchas veces en la ciudad de la furia, me cure y me volví a enfermar tantas veces que la incertidumbre se volvió un lugar cálido. Me llevó unos buenos años pero las tormentas me ayudaron a poder entender por qué lloraba mientras miraba dibujitos y pude darme el abrazo que necesitaba a los ocho años.

Tal vez esos años noventa ocultaban la melancolía del final de siglo y por eso me tocó el corazón ¨Cuentos de los años felices¨ de Soriano escrito un año antes, en el 1993. Tal vez toda la música que escuchamos los primeros años nos acompaña toda la vida y no nos damos cuenta. A lo mejor solo son los recuerdos de un niño que creció en la transición de dos siglos. Entre lo analógico y la inteligencia artificial, entre el sentir y el ser, en medio de una muchedumbre y soledad.